Cuánta sal necesita una piscina de electrólisis (y por qué la barata te destroza la célula)

¿Cuánta sal hay que echar a una piscina de electrólisis?

Entre 4 y 6 gramos por litro, según lo que pida tu clorador. Esa es la concentración de trabajo con la que la célula genera cloro. Para calcular la puesta inicial basta con multiplicar los gramos por litro por el volumen de la piscina en metros cúbicos, porque 5 g/L equivalen a 5 kg por cada m³:

Volumen de la piscinaSal para la puesta inicial (a 5 g/L)
20 m³100 kg
30 m³150 kg
50 m³250 kg
80 m³400 kg

Es una referencia: el manual del clorador manda, porque cada equipo trabaja en un rango distinto. Una vez alcanzada la salinidad, apenas se repone: el sistema es casi un ciclo cerrado en el que el cloro vuelve a sal. Solo se pierde sal por arrastre —salpicaduras, lavados de filtro, vaciados parciales o lluvia que desborda—, no por la electrólisis.

¿Por qué no vale cualquier sal?

Porque la sal barata suele llevar antiaglomerantes, y esos aditivos acaban en la célula. Muchas sales económicas incorporan antihumectantes o antiaglomerantes para que no se apelmacen. En un salero no pasa nada; en un electrolizador, esos compuestos y las impurezas precipitan sobre los electrodos, forman incrustaciones y acortan la vida de la célula, que es la pieza más cara del sistema. La sal barata sale cara cuando toca cambiar la célula antes de tiempo.

¿Qué dice la normativa sobre la sal de piscina?

Hay dos referencias que conviene conocer. La calidad del agua del vaso se rige por el Real Decreto 742/2013, que fija los criterios técnico-sanitarios de las piscinas. Y la sal en sí tiene su propia norma: la UNE-EN 16401, sobre el cloruro de sodio para el tratamiento del agua de piscina en sistemas de electrocloración. Una sal conforme a esa norma es cloruro sódico de alta pureza y libre de aditivos. Cuando un vendedor solo dice “sal para piscinas” sin más, merece la pena preguntar por la pureza y por la ausencia de antiaglomerantes.

¿Sirve una sal de manantial sin refinar?

Sí, siempre que sea de alta riqueza y sin aditivos, que es justo el perfil de una buena sal de manantial. La sal de manantial para piscinas se produce sin aditivos ni microplásticos y con control de calidad ISO 9001, un perfil adecuado para electrólisis.

¿Cada cuánto se repone la sal?

Poco, y casi siempre por dilución, no por consumo. Lo habitual es comprobar la salinidad al arrancar la temporada y tras episodios de lluvia intensa o vaciados, y ajustar. Un medidor de sal de unos pocos euros evita tanto quedarse corto —el clorador deja de producir— como pasarse, que corroe elementos metálicos y molesta en la piel.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta sal necesita una piscina de sal? Entre 4 y 6 g/L según el clorador; a 5 g/L son 5 kg por m³ (250 kg en una piscina de 50 m³).

¿Vale la sal de deshielo para la piscina? No es recomendable: suele llevar antiaglomerantes e impurezas que dañan la célula. Conviene sal conforme a la UNE-EN 16401, libre de aditivos.

¿Se gasta la sal con la electrólisis? Prácticamente no: el cloro vuelve a convertirse en sal. Solo se pierde por arrastre (lavados de filtro, salpicaduras, vaciados).

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